El desafío
MAPSA S.A. es la única empresa de capitales nacionales en Argentina que fabrica arneses de cable para terminales automotrices de primera línea. Compite en un mercado altamente exigente y globalizado, donde gran parte de los insumos son importados y sus principales competidores son compañías multinacionales con mayores escalas, estructuras internacionales y ventajas operativas. En ese contexto, la eficiencia interna se vuelve un factor decisivo para sostener competitividad. La diferencia de costo estructural puede alcanzar entre un 30% y 40%, lo que convierte a la eficiencia interna en el único terreno donde realmente se puede competir.
El cuello de botella más crítico estaba en el proceso de cotización de nuevos proyectos. Cotizar un arnés implica analizar planos eléctricos y dimensionales de alta complejidad, identificar cada componente, cuantificar operaciones a partir de 89 estándares internos y cruzar esa información con costos del ERP. Un proyecto típico de 30 a 40 arneses demandaba cerca de 300 horas de trabajo de ingeniería.
El problema de fondo era que cotizar es, en buena medida, ya producir: el 70% del desarrollo técnico queda resuelto antes de saber si el proyecto se gana. Cada cotización fallida llevaba consigo cientos de horas de trabajo sin retorno, y responder en tiempo razonable exigía asignar múltiples personas al mismo análisis simultáneamente.