El desafío
En los supermercados y mayoristas, pesar productos frescos siempre implica una fricción: el cliente lleva sus frutas y verduras a la balanza, alguien las pesa e imprime el ticket, y recién entonces puede pasar por caja. La interacción es lenta, propensa a errores y depende de que haya personal disponible en el punto de pesaje.
Systel, líder en Argentina en soluciones de pesaje comercial, veía en ese flujo una oportunidad concreta. Si la balanza pudiera reconocer por sí misma qué producto tiene sobre la bandeja, el proceso entero se simplificaría: menos colas, menos errores en la identificación de precios y una experiencia más ágil para el consumidor final.
El problema era que nadie en la empresa había trabajado antes con inteligencia artificial. El conocimiento técnico existía, pero era de otro tipo: programadores, ingenieros en electrónica, diseñadores industriales. Construir desde ahí un sistema de reconocimiento de imágenes capaz de funcionar en condiciones reales de un supermercado era, en 2021, un desafío completamente nuevo para el equipo.